Nuestra historia

Antes de tener un skatepark, teníamos la calle.

En Loja, el skate, el BMX y el rollerblading empezaron a hacerse visibles en parques y plazas. Salíamos a practicar donde podíamos. Conseguir una tabla, unos patines o un repuesto era difícil, traer una tabla, un repuesto de fuera estaba al alcance de muy pocos. De ahí nació Taller del Diablo: queríamos que más gente pudiera sumarse.

Pero conseguir equipo no bastaba si no teníamos dónde usarlo. Empezamos a organizar dos o tres eventos al año. Llevamos las rampas a la ciudad y mostramos lo que hacíamos. Éramos parte de Loja y necesitábamos un espacio propio.

Vinieron reuniones, promesas y alcaldes que pasaron sin cumplirlas. Seguimos insistiendo. En 2018 se construyó el skatepark Pucará. Fue una victoria de quienes siguieron patinando, rodando y empujando la idea durante años.

Hoy Taller del Diablo funciona en línea. Queremos seguir acercando equipo a la gente y compartir lo aprendido con otros grupos que buscan espacios en sus ciudades: cómo organizarse, cómo hablar con las autoridades y por qué las rampas deben diseñarse con quienes las van a usar.

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